
Estaba en época de escuela y no podía acompañarla. Así que mi mamá iba a hacerse “rayos” y quimioterapia con mi tía. El hospital “Maria Curie” era el destino.
Recuerdo que me esforcé para sacarme 10 en todas las materias, así terminaba antes el año y podía acompañar a mi mamá. Lo logré, en noviembre no fui más al colegio. Iba al hospital oncológico.
Entraba y veía de todo. Pero mi mamá me llevaba por otros lados así no veía cosas que me hicieran mal. Subíamos y caminábamos hasta el sector de “Cuidados paliativos”. Había hombres y mujeres acostados con sus respectivas drogas inyectadas. Todos me saludaban y me decían “Tu mamá me habla siempre de vos y tu hermana. Qué preciosa ésta nena” y así íbamos caminando hasta la camilla que le tocaba a mi mamá. Se ponía la bata y las botas y se acostaba. Yo me sentaba al lado de la cama.
Había una ventana y podía ver como la gente, en el parque, tomaba sol. “Fer, andá al parque si querés” me decía, “No, má. Yo quiero estar con vos”… se quedaba dormida mientras esperábamos a la enfermera.
Una vez hablé con un chico que acompañaba a su mamá, que tenía un tumor en una de sus piernas… “Al menos tu mamá camina” me decía, yo le respondí “Al menos las dos están vivas”. Me di vuelta y desperté a mi mamá porque ya venía la enfermera.
“Hoy te toca todo el platino junto” decía la enfermera. Y ahí empezaba la quimioterapia. Mamá me explicaba cómo era todo eso de las drogas mientras le daba las gotas del tratamiento alternativo que estaba haciendo. Me mandaba a comprar agua o caramelos y yo me perdía dentro del hospital y veía a los pacientes de cada sector y sus acompañantes. Veía lo tristes que estaban. Al volver con mi mamá, ella me preguntaba “¿Qué pasa? ¿Qué viste?” y le respondía “A una señora le faltaba todo el pelo, má. Pobre”. Ella me miraba y me decía “Quizás a mí también se me caiga. No vayas a llorar, guacha” y se reía. Le agarraba la mano y pensaba en todo… o en nada.
Una hora después salíamos. Yo agradecía que mi mamá aún conservara sus hermosos rulos.
Fernanda
Recuerdo que me esforcé para sacarme 10 en todas las materias, así terminaba antes el año y podía acompañar a mi mamá. Lo logré, en noviembre no fui más al colegio. Iba al hospital oncológico.
Entraba y veía de todo. Pero mi mamá me llevaba por otros lados así no veía cosas que me hicieran mal. Subíamos y caminábamos hasta el sector de “Cuidados paliativos”. Había hombres y mujeres acostados con sus respectivas drogas inyectadas. Todos me saludaban y me decían “Tu mamá me habla siempre de vos y tu hermana. Qué preciosa ésta nena” y así íbamos caminando hasta la camilla que le tocaba a mi mamá. Se ponía la bata y las botas y se acostaba. Yo me sentaba al lado de la cama.
Había una ventana y podía ver como la gente, en el parque, tomaba sol. “Fer, andá al parque si querés” me decía, “No, má. Yo quiero estar con vos”… se quedaba dormida mientras esperábamos a la enfermera.
Una vez hablé con un chico que acompañaba a su mamá, que tenía un tumor en una de sus piernas… “Al menos tu mamá camina” me decía, yo le respondí “Al menos las dos están vivas”. Me di vuelta y desperté a mi mamá porque ya venía la enfermera.
“Hoy te toca todo el platino junto” decía la enfermera. Y ahí empezaba la quimioterapia. Mamá me explicaba cómo era todo eso de las drogas mientras le daba las gotas del tratamiento alternativo que estaba haciendo. Me mandaba a comprar agua o caramelos y yo me perdía dentro del hospital y veía a los pacientes de cada sector y sus acompañantes. Veía lo tristes que estaban. Al volver con mi mamá, ella me preguntaba “¿Qué pasa? ¿Qué viste?” y le respondía “A una señora le faltaba todo el pelo, má. Pobre”. Ella me miraba y me decía “Quizás a mí también se me caiga. No vayas a llorar, guacha” y se reía. Le agarraba la mano y pensaba en todo… o en nada.
Una hora después salíamos. Yo agradecía que mi mamá aún conservara sus hermosos rulos.
Fernanda


22 aullidos:
a veces me haces llorar de la risa, y otras, me sacas lagrimas de verdad
un beso y un abrazo
me llevaste a un lugar que no visitaba hace mucho, llore por alguien al que extraño, me alegre por recordarlo. Gracias
Un beso
nunca te miento. las veces que te digo que no voy a entrar mas, es por que lo creo. la ultiam vez que entre, iba a escribirte eso, y me lo reserve. menos mal, por que aca estoy de vuelta, a veces me gusta enojarme con la vulgaridad de algunos de tus textos, sabes que me molesta mucho que de tu linda boquita salgan pensamientos tan ordinarios.
hoy volvi a entrar y me di cuenta que tambien me molesta que ronden tu mente pensamientos tan tristes.
te dejo un besito nena!
nos re vimos.
heme acá disociándome nena...
ya se porque me enamoré de este blog, ya lo recordé, es esa mezcla tan deliciosa que tienes al expresarte... son muchas cosas y siento que comprendo tus palabras con tanta facilidad... esto ya lo había dicho antes, pero es que puta, me haces sentir las cosas que dices...
interpretá de buena manera lo siguiente: sos una rica...
suerte Fernanda, tu madre se ve preciosa en tu relato...
marcelo no seas guevón!
acá no hay pensamientos ordinarios...
nada más poné atención...
es una nena destilando libertad y muchas cosas...
Es inevitable q recuerdes estas cosas , porque son muy fuertes, mas para una niña....
Ojalá estas cosas sirvan para quienes tienen a sus seres cercanos vivos y no los valoran a diario.
Todos los días pienso q haría si me faltara uno de mis padres y me angustio mucho.
Un beso grande.
Niña Zorrita, la insulsa Poldy Bird (que sin duda vivió experiencias feas y perdió, asimismo, seres queridos) envidiaría tu calidad para plasmar con tanta precisión esa visión de tu mamá.
Te deseo lo mejor, como siempre. Y ahora me voy derivando a posts más efusivos. Besos y adieu!
muy bueno tu relato,
los hospitales son un submundo conocido para mi, pero que preferiria dejar atràs.
feliz presente y un mejor futuro!
beso grande
-isra-
Que bueno que puedas plasmar tus feos recuerdos por acá.. para que parezcan que algun día van a desaparecer..
Yo tambien tuve que presenciar tratamiento oncologicos pero en niños y te juro que por más que pasaron los años no puedo olvidarlo.
Al igual que todos nosotros, tu mamá debe estar meándose de la risa con tus post (de los otros..) y emocionándose con los de este tipo.
Beso y abrazo fuerte desde acá.
Estos posts me llegan al alma, y la raspan un poquito hasta hacerla sangrar...
Mi viejo no llegó a hacer el tratamiento, y yo todavía recuerdo con culpa el haber deseado que todo termine pronto para no verlo sufrir más.
Te mando un besote, bonita...
nuevo pasaje inolvidable http://pasajesinolvidables.blogspot.com
Me encanta tu blog, Zorra...!
Me gusta mucho lo que haces...
Un abrazo niña...
Veo que sobrevivió la otra noche ^^
Muchachita, casi me hacés llorar
sí, ya sé que estoy/estamos sensibles pero justo encontrar esto en plena semana menstrual es como que mucho!
arriba ese ánimo y fijate que te nominé para un juego, OBVIO que lo hacés si querés...
y si no, minga
y ojalá volvamos a vernos pronto :-)
besos de Cassandrita
Te mando un abrazo y mucho animo!!!
zorra, le escribi la innterpretacion de su sueño en los salieris
=(
Mirá que soy un tipo melancolico. Mirá que siempre estoy rememorando las partes dificiles de mi vida...
... pero a veces me dejás sin aire, princepessa.
/me suspira
Pero te entiendo, no obstante... y entiendo como no podés evitarlo =/
Un abrazo de oso...
PAra textos as� dem�s estan las palabras.
Dulces besos Fer!
maldita zorra, me hiciste llorar. recree la escena, imagine todo, se me hizo un nudo en la garganta increible.
un abrazo enorme.
Mi mamá se enfermó de cáncer mientras estaba embarazada y me dice que lo que la salvó fue el deseo de que yo pudiera nacer.
Nos dimos la vida mutuamente hace 26 años.
Felicitaciones por la capacidad para transmitir tanto.
Me hiciste lagrimear.
Creo que no hay palabras...sólo un abrazo y un beso enorme (aunque sea virtual)
uufff...
dejas una sensación extraña entre la tristeza, la melancolía y ciertya satisfacción, de poderte leerte desde una perspectiva "más humana"
un abrazote!
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