martes, febrero 22, 2011

Las flores

Después de siete años mi vecina me regala fotos que le sacó a mi mamá en su último cumpleaños.
¿Cómo puede doler tanto? ¿Cómo se vive sin ella? Es mediocre todo esto porque no está.
Qué hermosa era. Su sonrisa era todo para nosotros porque la morfina y la quimioterapia le permitían algunas pocas durante el día.

Elena, mi vecina, me dice que nos da estas fotos porque somos adultas y aprendimos que así es la vida. Le respondí que no siempre es así. Duele como el primer día que me di cuenta que nunca más iba a dormir abrazada a su panza.
La necesito para vivir, para creer en las cosas buenas, para ser buena, para agradecer el estar viva. Mi hermana la necesita para aprender a ser madre. Entre las dos tratamos de rescatar pequeñas cosas de nuestras vidas para que Flor sea una buena madre pero hubiera sido tan generoso por parte de la vida que nunca se llevara a mamá... Llevamos muchos años subsistiendo de recuerdos.
Theo nunca conocerá a la mujer más dulce del mundo y tendrá una madre que siempre se sintió huérfana.

A veces quisiera que de verdad se pudiera volver en el tiempo para poder abrazarla y besarla y rogarle que no se vaya. Sé que no quería irse, pero también extrañaba y necesitaba a su mamá. Madre que también murió de cáncer. Quizás, entonces, tenga que esperar a que la herencia enferma me consuma el cuerpo y los deseos de estar con mamá otra vez se concreten al menos unos segundos antes de morir.

Fernanda

jueves, febrero 03, 2011

¡Es parte de mi... de mi argolla!


Esta canción quiero dedicársela a mi vulvovaginitis eterna. (Letra de "Me estás atrapando otra vez" adaptada, obvio)

Me despierto pensando
si hoy me va a picar,
pero es inútil negarlo,
tú me estás infectando otra vez.

Eres un hongo maldito,
eres la bacteria más cruel;
un arma de doble filo.
Contigo sólo puedo perder,
tú me estás picando otra vez.

Y aunque alguien me advirtió, nunca fui al doctor.
Y ahora tengo que esconder las heridas.
Y ese flujo que expulsé era de color marrón,
tengo la concha con alta irritación.

Me pica cuando llega la noche
y me arde de día.
Después uso el bidet
con agua tibia.

Debería tratarme,
irme lejos, no volver.
Pero es inútil negarlo,
tú me estás irritando otra vez;
contigo sólo puedo perder.

Y aunque alguien me advirtió, nunca fui al doctor.
Y ahora tengo que esconder las heridas.
Y ese flujo que expulsé era de color marrón.
tengo la concha con alta irritación.

-Zorra-

P.D.: es obvio que no voy a volver con algo original que cambie el mundo.